La viña es un cultivo muy sensible a los cambios climáticos, lo que sin duda afecta a las condiciones de vida de las zonas vinícolas y, por supuesto, a la calidad de los vinos. Es por ello, que el sector vinícola debe mostrarse sensible a este hecho y afrontar este reto. Para ello, nació el movimiento Wineries for Climate Protection, una declaración de principios que tiene como horizonte la protección del clima y del viñedo, a través de un desarrollo sostenible que no comprometa los recursos y las condiciones de vida de la humanidad. Además, la Federación Española del Vino forma parte de Ecovidrio, asociación sin ánimo de lucro encargada de la gestión del reciclado de los residuos de envases de vidrio en toda España.
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